Avivamiento: ¿Cómo alcanzar la bendición?

u2_andrewmurray    Andrew Murray

La condición para la bendición: Entrega absoluta

Si nuestros corazones la desean, no existe límite para lo que Dios hará por nosotros y para la bendición que nos concederá. El valor de la rendición en las manos del Señor.

 
 
Quiero utilizar estas palabras dichas por el rey de Israel: “Como tú dices, rey señor mío, yo soy tuyo, y todo lo que tengo” (1
Reyes 20:4), como las palabras de entrega absoluta con las cuales todo hijo de Dios debería rendirse a su Padre. Lo hemos escuchado antes, pero necesitamos escucharlo en forma muy definitoria: la condición de la bendición de Dios es la absoluta rendición en sus manos. ¡Alabado sea Dios!
Si nuestros corazones la desean, no existe límite para lo que Dios hará por nosotros y para la bendición que Dios concederá.
Entrega incondicional
Permítame decirle dónde recibí estas palabras. Las utilicé por mí mismo a menudo, y usted las ha escuchado un sinnúmero de veces. Pero en Escocia una vez estuve con invitados a comer donde hablaban acerca de la condición de la Iglesia de Cristo, y cuál es la gran necesidad de la Iglesia y de los creyentes; y entre nuestros invitados había un obrero santo que tiene mucha tarea de entrenamiento de obreros, y le pregunté cuál era la gran necesidad de la Iglesia y el mensaje que debería ser predicado. Contestó muy quieta, simple y determinadamente:
– Entrega absoluta a Dios es la única cosa.
Dios espera nuestra entrega

Sí, tiene su fundamento en la misma naturaleza de Dios, y Dios no puede hacerlo de otra manera. ¿Quién es Dios? Él es la fuente de vida, la única fuente de existencia, poder y bondad, y a través del universo no hay ninguna cosa buena que no fuera aquella que Dios opera. Dios ha creado el Sol y la Luna, las estrellas, las flores, los árboles y el pasto. ¿Y no están todos ellos rendidos absolutamente a Dios? ¿No le permiten a Dios operar con ellos tal como Él lo desea?

Cuando Dios viste a los lirios con su belleza, ¿no está esto rendido a Dios, entregado a Dios al mismo tiempo que Él obra en esta belleza? ¿Y los hijos redimidos de Dios? ¿Pueden ustedes pensar que Dios puede hacer su obra si solo la mitad o parte de ellos están rendidos? Dios no puede hacerlo. Dios es vida, amor, bendición, poder e infinita belleza, y se deleita en comunicarse con cada hijo que está preparado para recibirlo, pero… ¡ah! esta sola falta de rendición absoluta es el único estorbo para Dios.

Y ahora Él viene como Dios, y la reclama. Ustedes saben qué es entrega absoluta en la vida diaria. Ustedes saben que todo ha sido dado para servir a Dios, objetivo definido y especial. Tengo una lapicera en mi bolsillo y esa lapicera está absolutamente rendida en mi mano, si he de escribir adecuadamente con ella. Si otro la toma parcialmente, no puedo escribir adecuadamente. Esta chaqueta está dada absolutamente para mí, para cubrir mi cuerpo. Este edificio está entregado enteramente a los servicios religiosos.

¿Y ahora esperan ustedes que este nuestro cuerpo inmortal, en la naturaleza divina que han recibido por regeneración, Dios puede hacer su obra, cada día y cada hora, si no están ustedes entregados enteramente a Él?

A veces Dios no puede obrar en nosotros

El templo de Salomón estaba rendido absolutamente a Dios cuando le fue dedicado. Y cada uno de nosotros es un templo de Dios, en el cual Dios va a habitar y trabajar poderosamente bajo una condición: rendición absoluta a Él. Dios lo reclama, Dios es digno y, sin ello, Dios no pude obrar su tarea bendecida en nosotros…
Dios no solo lo reclama, sino que Dios mismo lo pondrá por obra. Dios logra su rendición. Estoy seguro que más de uno dirá:
– Ah, ¡pero rendición absoluta implica tanto!
Y algún otro dirá:
– Oh, he pasado a través de muchas pruebas y sufrimientos, y hay tanto de la vida egoísta que todavía permanece, que no me atrevo a enfrentar una entrega completa, porque sé que eso va a causar mucha agonía y preocupación.

¡Ay, ay! Esos hijos de Dios tienen tales pensamientos de Él, tan crueles pensamientos, que vengo a usted con un mensaje emocionante y con temor de Dios: Dios no va a pedirle la rendición absoluta en sus fuerzas o por el poder de su voluntad, Dios desea obrar poderosamente en usted.

¿No leemos: “Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer por su buena voluntad” (Filipenses 2:13)?
Y eso es lo que deberíamos buscar: llevar nuestros rostros frente a Dios hasta que nuestros corazones aprendan a creer que el mismo eterno Dios puede cambiar lo que está mal, y conquistar lo que está bajo la maldad, para obrar lo que agrada a sus ojos benditos. Dios mismo lo trabajará en usted.

Tomado del libro: Entrega absoluta de Editorial Peniel

 

Andrew Murray

Las palabras me golpearon como nunca antes. Y ese hombre empezó a decir cómo, en los obreros con quienes él tenía que tratar, hallaba que algunos eran claros en ese punto, aun cuando podrían retroceder, deseaban ser enseñados y ayudados, y siempre eran perfeccionados; mientras que otros no son claros, muy a menudo retroceden y abandonan la tarea. La condición para obtener la plena bendición de Dios es la absoluta rendición a Él.
Y ahora deseo, por la gracia de Dios, darle este mensaje: que nuestro Dios en el cielo contesta las oraciones que ustedes han ofrecido para bendición en ustedes mismos, y para bendición de aquellos alrededor de ustedes, por esta única demanda. ¿Desean rendirse a sí mismos absolutamente en las manos del Señor?

¿Cuál sería nuestra respuesta?
Dios sabe que hay cientos de corazones que lo han dicho, y hay cientos más que anhelan decirlo, pero apenas se atreven a hacerlo. Y hay corazones que lo han dicho, pero hay quienes desgraciadamente fallaron, y quienes se sienten condenados por sí mismos, porque no hallaron el secreto de vivir esa vida. ¡Quiera el Señor tener una palabra para todos!
Permítanme decirles, primero que nada, que Dios demanda precisamente esto de nosotros.
 
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