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La Oración: Clave del Avivamiento

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En el momento de escribir este libro, mi iglesia está creciendo al ritmo
de 12.000 nuevos convertidos cada mes -almas salvadas del budismo,
secularismo y cristianismo nominal-; y nadie puede discutir que dicha
tasa, sin precedentes, de crecimiento eclesial es debida a los fuegos de
avivamiento que recorren actualmente Corea del Sur.
El número de miembros de nuestra iglesia se aproxima a los 503.590,
y según la tasa de crecimiento actual para finales de año tendremos más
de 600.000 miembros activos.
¿Cómo ha podido una iglesia crecer tanto?
¿Es posible que otros países tengan un tipo de avivamiento semejante?
Estoy convencido de que el avivamiento es posible allí donde la gente
se dedica a la oración; y la razón de que haya escrito este libro es que
creo en el avivamiento y la renovación. La historia ha demostrado que la
clave de todo avivamiento cristiano ha sido siempre la oración.
Lucas escribe que antes de que surgiera la iglesia en el día de Pentecostés,
los discípulos “estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo
a Dios” (Lucas 24:53); y amplía lo que hacían dichos discípulos;
“Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego …” (Hechos
1: 14). Es decir, que la iglesia vio la luz cuando el Espíritu Santo descendió
durante un período de oración concentrada.
Antes de que comenzase la era misionera de la iglesia, el Espíritu
Santo reveló a los líderes reunidos en Antioquía que debían enviar a
Bernabé y a Saulo. No obstante, el Espíritu sólo habló después de que
ayunaran y oraran.
Martín Lutero no estaba satisfecho con el mundo religioso en que
había nacido, y su profunda necesidad de una piedad personal lo llevó
a pasar mucho tiempo en oración mientras era profesor de Teología en
la universidad de Wittenberg. Durante el invierno de 1512. Lutero se encerró
en una habitación de la torre del Monasterio Negro, en Wittenberg,
y oró acerca de lo que estaba descubriendo en las Escrituras. Después
de aquel período de oración y estudio, surgió la Reforma, que nos proporcionó
la verdad bíblica de la justificación por la fe: el hombre ya no
podía seguir trabajando por su salvación, sino que ésta era don de Dios
mediante la fe.
En el momento de escribir este libro, mi iglesia está creciendo al ritmo
de 12.000 nuevos convertidos cada mes -almas salvadas del budismo,
secularismo y cristianismo nominal-; y nadie puede discutir que dicha
tasa, sin precedentes, de crecimiento eclesial es debida a los fuegos de
avivamiento que recorren actualmente Corea del Sur.
El número de miembros de nuestra iglesia se aproxima a los 503.590,
y según la tasa de crecimiento actual para finales de año tendremos más
de 600.000 miembros activos.
¿Cómo ha podido una iglesia crecer tanto?
¿Es posible que otros países tengan un tipo de avivamiento semejante?
Estoy convencido de que el avivamiento es posible allí donde la gente
se dedica a la oración; y la razón de que haya escrito este libro es que
creo en el avivamiento y la renovación. La historia ha demostrado que la
clave de todo avivamiento cristiano ha sido siempre la oración.
Lucas escribe que antes de que surgiera la iglesia en el día de Pentecostés,
los discípulos “estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo
a Dios” (Lucas 24:53); y amplía lo que hacían dichos discípulos;
“Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego …” (Hechos
1: 14). Es decir, que la iglesia vio la luz cuando el Espíritu Santo descendió
durante un período de oración concentrada.
Antes de que comenzase la era misionera de la iglesia, el Espíritu
Santo reveló a los líderes reunidos en Antioquía que debían enviar a
Bernabé y a Saulo. No obstante, el Espíritu sólo habló después de que
ayunaran y oraran.
Martín Lutero no estaba satisfecho con el mundo religioso en que
había nacido, y su profunda necesidad de una piedad personal lo llevó
a pasar mucho tiempo en oración mientras era profesor de Teología en
la universidad de Wittenberg. Durante el invierno de 1512. Lutero se encerró
en una habitación de la torre del Monasterio Negro, en Wittenberg,
y oró acerca de lo que estaba descubriendo en las Escrituras. Después
de aquel período de oración y estudio, surgió la Reforma, que nos proporcionó
la verdad bíblica de la justificación por la fe: el hombre ya no
podía seguir trabajando por su salvación, sino que ésta era don de Dios
mediante la fe.

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Para descargar el libro click aqui: La Oracion Clave del Avivamiento



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