RELACIONES HUMANAS SANAS: El camino a la felicidad

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Relaciones humanas sanas y positivas:

El camino a la felicidad.

Todo ser humando sobre la tierra aspira aser feliz, y planea, lucha y se esfuerza por conseguir esta legítima aspiración. Pero tal objetivo no es fácil, porque encontramos siempre en el camino un obstáculo que tiene poder para frustrar ese empeño. Aunque no siempre estemos conscientes de ello, ese obstáculo se llama pecado. La esencia del pecado es la independencia de Dios, como lo expresa Isaías:

“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino.” Lo opuesto a esa independencia e insubordinación que impide la dicha del hombre, es la sujeción a la voluntad de Dios.

La importancia de andar en la voluntad de Dios.

Epafras, el amado pastor de la iglesia de Colosas, fue reconocido por el apóstol Pablo como uno que era un siervo de Cristo siempre solícito por los miembros de su iglesia en oraciones para que estuvieran firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere; es decir, para que anduvieran en toda la voluntad de Dios. Esto también es mi deseo para ti, amable lector, porque sólo cuando uno hace la voluntad de Dios es bienaventurado.

Un amigo mío tenía problemas y frecuentes discusiones con su hija. Ella rompió con su novio cristiano y se comprometió con un jóven no convertido; un buen joven desde el punto de vista humano, pero inconverso.

Yo le decía a mi amigo:

– Hermano, no le podemos pedir peras al olmo: si su hija no tiene espiritualidad, usted no puede esperar de ella que se comporte como una cristiana. Confórmese con que conserven su noviazgo dentro del marco decente.

Esta chica, no sólo tenía un padre estricto, sino también una madre consentidora, que para agradar a sus hijos se hacía cómplice de ellos en todo lo que hacían contrario a la voluntad del padre. Un día ella me dijo:

– Es bobería pensar otra cosa: los padres no quieren a nadie. Sólo las madres nos aman de verdad.

– Yo le contesté:

– Joven, a nosotros no nos ama quien nos da todos nuestros gustos, sino quien se preocupa porque hagamos lo recto; porque únicamente haciendo lo recto seremos felices.

El matrimonio de esta chica se realizó como ella quería. Y no tardó mucho tiempo en reconocer que su padre tenía razón. Ella dijo:

– Todo resultó como mi padre me había predicho.

El capítulo tres de la primera epístola de San Pedro trata también de la voluntad de Dios en las realciones humanas y dice que los que siguen la voluntad de Dios, ciñendose a los principios de la Biblia, tendrán el respaldo de Dios en todas las circunstancias, y esta truiple felicidad:

Primero: Estarán libres de temor, porque sabrán que cuentan con la aprobación de Dios.

Segundo: Estarán libres de daño, porque contarán con la protección de Dios.

Y tercero: Los ojos de Dios estarán sobre ellos y sus oídos atentos a sus oraciones.

Fuente: “Relaciones humanas: Sanas y positivas.”

Por Moises N. Ramos Editorial UNILIT



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